Skip to Content
Back

Eficiencia energética: un ahorro para el país a varios niveles

19.12.2016

Eficiencia energética: un ahorro para el país a varios niveles

La directora nacional de Energía, Olga Otegui, repasó las acciones que su repartición viene desarrollando para un adecuado uso de la energía, tanto por parte de los particulares como de las empresas o el Estado.

Otegui dijo a Caras y Caretas que la eficiencia energética “es el ahorro en todo lo que tiene que ver con próximas inversiones, ya que ello le permite al país postergar o no implementar nuevas fuentes de energía”.

Asimismo, la jerarca remarcó los beneficios que para los consumidores tiene el etiquetado de electrodomésticos en función de su eficiencia energética y anunció que en el futuro, este sistema se extenderá a viviendas y vehículos automotores.

¿Qué es la eficiencia energética y por qué la gente tiene que tomar en cuenta ese concepto?

Nosotros venimos desde hace diez años promoviendo la transformación de la matriz energética del país. En esa transformación a lo que apostamos fue a la diversificación de las fuentes autóctonas y renovables, como el sol, los rellenos sanitarios, la biomasa o la energía eólica. En cada departamento del país tenemos hoy una instalación de energía renovable.

Pero así como trabajamos en la transformación de la oferta, también lo hacemos en la transformación de la demanda; vemos que en el país hay cambios en las pautas de consumo, y ahí es donde entra el tema de la eficiencia energética. Es un concepto que busca la mejor utilización de nuestros recursos energéticos, sin perder confort y sin dejar de tener completamente satisfechas nuestras necesidades diarias. No sólo es el concepto del ahorro económico por sí mismo.

¿Y en qué se beneficia el país al haber un adecuado uso de las fuentes energéticas?

En esta transformación, el beneficio que vemos por el lado de la eficiencia energética es el ahorro en todo lo que tiene que ver con próximas inversiones, ya que ello le permite al país postergar o no implementar nuevas fuentes de energía. No hay que aumentar la capacidad instalada porque la que tiene la usa en forma adecuada y responsable. Y acá sólo hablo de beneficios a nivel de inversiones, pero hay otros más importantes, como tener un país natural, un país sostenible, un país que reduce sus emisiones contaminantes. Los aspectos ambientales son difíciles de cuantificar.

¿Y por qué a un particular le puede interesar que su casa funcione con eficiencia energética?

Nosotros tenemos distintos sectores de consumo: por un lado está el residencial, por el otro las empresas, por otro los servicios y otro importante que es el transporte. En cada uno de ellos, las medidas de eficiencia energética claramente redundan en una disminución de costos. En el caso de un hogar, tener implementadas medidas de eficiencia energética van a provocar una baja de su costo energético. Su factura eléctrica, o de gas, todos los meses se va a ver reducida. Todos los productos energéticos que se operen en forma eficiente van a generar un descenso del costo energético.

Eses es el principal motivo y para eso desde el ministerio hemos desarrollado varias líneas que permiten en los distintos sectores de consumo –entre ellos, el hogar– identificar aquellos aspectos que uno puede instrumentar en materia de eficiencia energética. Uno de ellos es el Sistema Nacional de Etiquetado de Productos, el cual estamos implementando a través del desarrollo de más de 40 normas técnicas. Hoy es obligatorio en cuatro equipamientos del hogar: las lámparas fluorescentes compactas, los calefones, los equipos de aire acondicionado –que acaban de entrar en el período obligatorio–, y las heladeras.

Ahora estamos realizando una campaña publicitaria de manera que el usuario tenga información y pueda comparar cuál consume menos a la hora de decidir la compra. A iguales prestaciones, hay algo más para evaluar.

¿Esto ha cambiado la conducta de los consumidores? Hasta ahora había muy poca información al respecto.

Sí. Antes sólo se miraba el costo del aparato o su estética. Ahora habrá un nuevo elemento para evaluar. Nosotros nos estamos basando en las normas europeas o en las de Estados Unidos, no inventamos nada. Miramos cuáles se adaptan mejor a nuestro mercado.

¿Estamos muy atrasados respecto a otros países?

No. Diría que en esta materia estamos muy al día porque venimos desde 2005 con este programa y tenemos una Ley de Eficiencia Energética. Es más, nos están pidiendo asesoramiento del exterior y en estos días vamos a recibir la visita de gente del Ministerio de Energía de Ecuador que viene a que le contemos cómo hicimos el sistema nacional de etiquetado. Estamos en una etapa anterior a otros países, pero ya estamos trabajando en el etiquetado de edificaciones y de vehículos automotores de uso particular. En España y Alemania ya están aplicando las normas de etiquetado de viviendas, y quien las alquila o adquiere sabe qué consumo energético tienen. Eso lo estamos trabajando con los organismos competentes y las empresas del ramo a efectos de promover su aplicación.

Es un campo muy vasto, ¿no?

Estamos viendo cómo lo vamos a implementar, pero lo ideal es que se aplique para las viviendas que se van a construir en el futuro. Porque eso va de la mano de las reglamentaciones que se apliquen para la construcción de nuevas viviendas. Una de las medidas, por ejemplo, es impulsar el plan de colectores solares junto a UTE, el Banco Hipotecario y la Agencia Nacional de Vivienda. Apunta a que desde el momento que construimos la vivienda, esta cuente con un colector solar, ya que ello hace mucho más fácil su aceptación. A veces, instalarlo en una vivienda ya construida provoca que la gente sea renuente a realizar todos los cambios edilicios y de instalaciones que ello implica.

La preinstalación es un elemento que ayuda a superar la reticencia a realizar estas acciones. En las viviendas sociales está previsto que tienen que contar con estos elementos.

¿Y con los autos qué se piensa hacer?

Estamos estudiando las normativas internacionales para luego, en un comité nacional, con todas las partes involucradas, ver cuál sería la norma a aplicar en materia de etiquetado. Es un período largo, pero se tiene que transitar con todas las partes como es el caso de las empresas que traen vehículos al país. Tenemos que tener laboratorios que puedan medir esos parámetros, y si no los tenemos, ver qué laboratorios extranjeros podemos habilitar para hacer las mediciones. Tiene que haber un sistema de etiquetado.

¿En las industrias por dónde pasa el tema de la eficiencia energética?

Deben tener presente que las medidas de eficiencia energética que se apliquen en el sector, como en los hogares, redundan en una baja de los costos. En el caso de las industrias es una forma de mejorar su competitividad. Lo que tratamos de incentivar es que las medidas que se apliquen se paguen solas, que se recupere la inversión. Tratamos de desarrollar sistemas que ayuden al industrial a identificar qué acciones debe tomar. Para ello tenemos una línea de auditorías energéticas, que permite a las industrias identificar las medidas a implementar para reducir el consumo. Estamos en la segunda convocatoria de estos proyectos no reembolsables; en la primera instancia se presentaron 54 empresas y financiamos estudios de auditoría en el orden de los 160.000 dólares.

Gracias a la Ley de Eficiencia Energética tenemos un fideicomiso que se nutre con aportes de las empresas energéticas del Estado; otra parte va para realizar campañas de difusión y de educación entre niños y jóvenes, que es el sector en el que logramos mayores resultados. Ellos son los mejores comunicadores, los que tienen más conciencia de cuidado del medioambiente y los que transmiten su parecer a los mayores.

¿En esta estrategia ayuda otorgar el Premio Nacional de Eficiencia Energética?

Sin dudas. Este año se presentaron 27 proyectos que provienen de los sectores industrial, público, educativo y de la construcción. Es un premio cuyo objetivo es difundir las buenas prácticas que se hacen a diferentes niveles para promover la eficiencia energética.

Caras&Caretas