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Biomasa relega a petróleo como principal fuente en matriz local

03.01.2018

Biomasa relega a petróleo como principal fuente en matriz local


Como consecuencia de las plantas de cogeneración de energía eléctrica de las fábricas de celulosa de UPM en Fray Bentos y Montes del Plata en Conchillas, la biomasa (con 41%) desplazó en el liderazgo histórico a los derivados del petróleo (40%) en la matriz de abastecimiento de energía del país en 2016, según el último Balance Energético Nacional (BEN) que divulgó la Dirección Nacional de Energía.

A efectos de hacer comparables las cifras correspondientes a las diferentes fuentes que componen la oferta energética uruguaya –las cuales poseen diferentes poderes caloríficos–, los valores son expresados en ktep (miles de toneladas equivalentes de petróleo), donde una tonelada equivalente de petróleo (tep) corresponde a 10 millones de kilocalorías.

En los últimos años se registraron cambios importantes en la matriz primaria, debido fundamentalmente a la diversificación y a una mayor participación de fuentes de energía renovable. 

Según el BEN de 2016, una de las fuentes que ha presentado "cambios más significativos no solo en la participación porcentual sino también en magnitud absoluta es la biomasa". Entre 1990 y 2007, la biomasa mostró una participación relativamente constante, sin embargo, –a partir de 2007– pasó a tener un rol más protagónico y pasó a ser la segunda fuente en importancia en el abastecimiento energético de Uruguay. Ese año comenzó a operar la primera pastera de celulosa de UPM en Uruguay, mientras que en 2014 ingresó la planta de Montes del Plata. 

Así la biomasa pasó de 1.330 ktep en 2010 a 2.157 ktep en 2016, lo que permitió acceder al primer lugar en la matriz primaria en 2016, relegando a un segundo plano al petróleo y sus derivados. La oferta bruta de biomasa creció 5% en 2016 respecto al año anterior. Si bien la leña y la biomasa destinada a biocombustibles se mantuvieron estables, la oferta bruta de residuos de biomasa creció 5% en 2016 a frente al año previo, a 1.520 ktep.

En tanto, la participación del petróleo y derivados en la matriz primaria de Uruguay ha sido variable, principalmente en función de las necesidades de derivados de petróleo para generación eléctrica. Entre 2015 y 2016, la participación de petróleo y derivados en la matriz disminuyó de 42% a 40%, así como también decreció en valor absoluto de 2.208 ktep a 2.086 ktep. Esta caída se debió principalmente a una menor importación de gasoil para generación eléctrica, según el BEN.

Eso porque en los últimos tres años UTE ha reducido sensiblemente el encendido de centrales térmicas para abastecer la demanda de energía eléctrica, básicamente por la fuerte penetración de parques eólicos.

Además, por los cambios estructurales que ha presentado el abastecimiento de energía en el país, la electricidad de origen hidráulico –que hasta 2007 ocupaba el segundo lugar en la matriz primaria–, cayó al tercer lugar con una participación del 13% en 2016 (674 ktep).

Por su parte, la electricidad de origen eólico en la matriz ha registrado un importante crecimiento en los últimos ocho años. En 2008, primer año de incorporación de los molinos de viento, la producción de electricidad de origen eólico fue de 0,63 ktep, hasta aumentar a 257 ktep en 2016. Aunque su participación sigue siendo pequeña en la matriz de abastecimiento (5%), esa fuente aumentó cerca de 50% la energía abastecida en el último año. A fines de 2016, Uruguay contaba con 1.212 megawatts (MW) de potencia instalada de esa fuente. Ese proceso de expansión continuó en 2017, cuando se terminaron de instalar los últimos parques en el país.

En 2016, las fuentes de energía renovables (biomasa y electricidad de origen hidráulico, eólico y solar fotovoltaica) tuvieron una participación del 59% en la matriz de abastecimiento, mientras que el restante 41% correspondió a las fuentes no renovables (petróleo y derivados, gas natural, carbón mineral y coque).

Ese año el abastecimiento de energía renovable fue 4% superior al año previo y 51% mayor a 2010, lo que refleja el crecimiento significativo de las fuentes de energía eólica y biomasa, principalmente, en los últimos años.

Eólica avanzó un casillero

La energía eléctrica generada en 2016 provino principalmente de la fuente hidráulica (57%), la cual presentó una disminución de 5% respecto a 2015, de acuerdo al BEN. En 2016, Uruguay presentó buenos niveles de hidraulicidad, por encima de la media histórica, pero inferiores a los aportes registrados en los tres años anteriores.

La producción de electricidad a partir de energía eólica volvió a registrar un crecimiento significativo (45%) pasando a ser la segunda fuente en importancia de la matriz de generación de 2016, con una participación del 22%.

En los últimos tres años se registró un crecimiento relevante en la generación de electricidad con esa fuente, pasando de 144 GWh (2013) a 2.994 GWh (2016). En particular en el último año, la electricidad generada a partir de energía eólica aumentó 45% y pasó a ser la segunda fuente en la matriz de generación con una participación de 22% en la matriz eléctrica. En tanto, si bien la biomasa creció 2% en el último año, cayó al tercer lugar (18% de participación). Por su parte, la generación de electricidad de origen fósil fue la mitad respecto al año anterior, reduciendo su participación a 3% en 2016. Finalmente, la energía eléctrica generada a partir de fuente solar llegó al 1%.

Así, si bien la hidroelectricidad en el año 2016 fue menor que en 2015, "el gran desarrollo que continuó teniendo la energía eólica junto con el aporte de la biomasa y la energía solar, resultaron en una participación de 97% de fuentes de energía renovable en la matriz de generación eléctrica", destacó el BEN.

3.193 kilowatts/hora (kWh) fue el consumo eléctrico por persona en 2016 alcanzando un nuevo máximo. En el 2000, la demanda per cápita apenas llegabas a 1.917 kWh.

 

Observador