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Iluminación

La iluminación representa un importante consumo de energía en el hogar y de lo que se paga en la factura por consumo de electricidad, pero es posible reducir el consumo de energía en iluminación sin reducir el nivel de confort o la seguridad.

Para lograrlo, ponga en práctica las siguientes recomendaciones:

Apague la luz siempre que no la necesite, cuando se retire de ambientes y siempre que no se encuentres en su hogar. Eduque a los demás para que realicen lo mismo.

Tenga la costumbre de verificar que las luces que no está utilizando estén apagadas.

Utilice siempre que sea posible la iluminación natural, manteniendo abiertas las cortinas y persianas durante el día; tenga en cuenta que la luz natural siempre es mejor.

Utilice la iluminación apropiada para cada necesidad. Ilumine las superficies de trabajo, manteniendo niveles de iluminación más bajos en el resto de los ambientes.

Realice el mayor número de actividades aprovechando la luz solar. Haga una lista de todo lo que puede realizar durante el día y trate de no dejarlo para la noche. Por ejemplo, es mejor lavar, planchar y hacer el aseo durante el día con luz natural.

Limpie periódicamente lámparas y luminarias porque el polvo bloquea la luz que emiten y reduce su rendimiento lumínico.

Pinte las paredes con colores claros; esto ayuda a aprovechar mejor la luz, tanto la natural como la artificial.

Reduzca la iluminación ornamental en exteriores.


Lámparas

Sustituya las lámparas incandescentes y los halógenos por tubos fluorescentes o lámparas fluorescentes compactas (bajo consumo), las cuales cuestan algo más, pero consumen cuatro veces menos energía y duran hasta diez veces más.

Compre lámparas de buena calidad que son las que aseguran estas prestaciones.

Aplique esta medida en todos los espacios de su hogar donde sea posible, como son los pasillos, escaleras y garaje. (No es recomendable en los baños, pues no es conveniente para este tipo de lámparas encenderlas y apagarlas frecuentemente).

Considere que el 85% de la energía eléctrica utilizada en una lámpara incandescente se convierte en calor y sólo el 15% restante en luz. Actualmente se comercializan lámparas compactas de tamaño reducido que mejoran los aspectos estéticos.

Si no fuera posible instalar lámparas compactas fluorescentes en los lugares donde se requiere poca iluminación (habitaciones, pasillos, cornisas), se recomienda usar focos (incandescentes) de 25 watts. En lámparas múltiples puede quitar una de cada tres lámparas.

Utilice un atenuador electrónico para graduar la luz al mínimo necesario.

Es de utilidad instalar "interruptores de presencia" que encienden la luz sólo cuando detectan a la persona.


Las lámparas de bajo consumo y el mercurio

Las lámparas de bajo consumo contienen una mínima concentración de mercurio (10 veces menor, por ejemplo, a la de los tubo luz comunes y una cantidad significativamente inferior a la de los termómetros clínicos).

Si son usadas y manejadas de manera adecuada, no constituyen un riesgo para las personas y el medio ambiente.

Durante el uso normal de una lámpara eficiente, no se libera mercurio al medio ambiente, ya que está confinado en un envase de vidrio hermético y no tiene contacto directo con la piel ni otros órganos del cuerpo, por lo tanto, no pone en riesgo la salud de la población.
 
Más información sobre las lámparas de bajo consumo y su correcto tratamiento aquí