CONSEJOS
El uso de vehículos representa un porcentaje importante del consumo de energía de nuestro país, este consumo puede reducirse tomando medidas que aseguren una conducción más eficiente.
El combustible libera energía térmica a través de la combustión dentro de los cilindros del motor.
Esta energía se transforma en trabajo mecánico proporcionando el movimiento a las ruedas del vehículo. En el mejor de los casos, de la energía que libera el combustible sólo se podría aprovechar el 30%, pero este porcentaje es bastante menor sobre todo cuando se circula por ciudades con frecuentes arranques y paradas.
Saber sacar el mejor partido al combustible consumido es uno de los objetivos
de la "conducción eficiente".
La figura ilustra las pérdidas referidas a la energía aportada y la energía finalmente aprovechable.
Un vehículo promedio utiliza solamente un 12.6% de la energía aportada. El restante 87.4% de la energía aportada se desperdicia debido a pérdidas mecánicas.
Cabe aclarar que este 12.6% aprovechable, disminuye si tomamos en cuenta las pérdidas por aerodinamia, rodamiento, etc.