Lámparas de bajo consumo: iluminación más eficiente
Desde setiembre de 2008, UTE está entregando 2.300.000 lámparas de bajo consumo, canjeadas por lámparas incandescentes. Esto permitirá un ahorro aproximado de un 2% de la energía vendida por UTE en un año.
El uso de lámparas de bajo consumo se extiende en el mundo y se estima que esta tecnología llegó para instalarse definitivamente. Prueba de ello es que a nivel mundial, varios países han fomentado el recambio de las lámparas tradicionales por las de bajo consumo, ya que las lámparas incandescentes son emisoras de GEI (Gases de Efecto Invernadero), influyendo en el cambio climático y dañando el medio ambiente.
Ventajas de las lámparas de bajo consumo
Permiten ahorrar un 75% de energía, debido a su alta eficiencia respecto a las lámparas incandescentes tradicionales.
Tienen una duración estimada de 8.000 horas, lo que representa una vida útil de entre 6 y 8 años, aproximadamente.
Al momento de comprar lámparas de bajo consumo es importante fijarse que posean la etiqueta que las certifique como de clase A, lo que asegura máxima eficiencia (más luz emitida en relación a la potencia consumida) y menor concentración de mercurio (5 miligramos o menos).
Aspectos a tener en cuenta en el manejo de lámparas
Eficientes
Las lámparas de bajo consumo contienen una mínima concentración de mercurio (10 veces menor, por ejemplo, a la de los tubo lux comunes y una cantidad significativamente inferior a la de los termómetros clínicos).
Si son usadas y manejadas de manera adecuada, no constituyen un riesgo para las personas y el medio ambiente.
Durante el uso normal de una lámpara eficiente, no se libera mercurio al medio ambiente, ya que está confinado en un envase de vidrio hermético y no tiene contacto directo con la piel ni otros órganos del cuerpo, por lo tanto, no pone en riesgo la salud de la población.
¿Por qué preocuparse por el mercurio?
El mercurio (Hg) es un metal pesado, líquido a temperatura ambiente, que se volatiliza con facilidad
y puede trasladarse grandes distancias una vez que es emitido a la atmósfera.
En medios acuáticos, puede ingresar a la cadena trófica a través del plancton y los peces, y su ingesta acumulada puede ocasionar efectos nocivos sobre la salud humana.
Las lámparas de bajo consumo agotadas deben desecharse envueltas en materiales resistentes, de manera de prevenir su rotura.
Recomendaciones en caso de rotura de una lámpara de bajo consumo:
Evitar pisar los restos de la lámpara.
Antes de limpiar, ventilar la habitación.
No usar la aspiradora.
Retirar los residuos cuidando no contaminarse las manos.
Envolver los residuos con papel de diario y otro envoltorio resistente antes de desecharlos.
Limpiar con un papel o un paño húmedo desechable las superficies que pudieran haberse contaminado con material del interior de las lámparas. Este papel o paño debe desecharse con los mismos cuidados que el resto de los residuos.
Lavarse las manos con agua y jabón.
Disposición final de los residuos de las lámparas de bajo consumo
UTE y DINAMA están coordinando conjuntamente la búsqueda de soluciones a la disposición final adecuada para las lámparas de bajo consumo.
Para tal fin, se encuentra en ejecución el proyecto Gestión racional de productos conteniendo mercurio, en el que participan el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).
Esquema del proceso que se proyecta implementar:
Entrega y recepción de las lámparas agotadas en puntos definidos. Recuperación: captación del gas de mercurio mediante un dispositivo especial, generando como resultado vidrio, casquillos y mercurio. Residuos inertes (vidrio y casquillos) a disposición final en relleno sanitario. Mercurio para reutilización o disposición final en relleno de seguridad.
Fuentes: UTE y DINAMA